- Remolques de carga
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Tras un largo invierno, la primavera es el momento ideal para realizar una revisión completa de tu remolque de carga. Aunque vivas en una zona con un clima más cálido, siempre es buena idea revisar tu remolque después de que haya estado parado durante un tiempo. El frío, la humedad y la sal de la carretera desgastan los componentes críticos. Una revisión de mantenimiento de primavera en TrailersPlus ayuda a detectar pequeños problemas antes de que se conviertan en costosas reparaciones y garantiza que tu remolque esté seguro y listo para un uso continuado durante todo el año.

Empieza por los neumáticos: presión, desgaste y antigüedad
Los neumáticos suelen ser lo primero que se pasa por alto, pero son una de las causas más comunes de averías en los remolques. Empieza por comprobar la presión de los neumáticos e infla según el rango de carga indicado en el flanco. No te fíes solo de la inspección visual: utiliza un manómetro. Fíjate bien si hay desgaste irregular de la banda de rodadura, grietas en los flancos o restos incrustados. La putrefacción seca es un problema habitual si el remolque ha estado parado todo el invierno. Si los neumáticos tienen cinco años o más, plantéate sustituirlos independientemente de la profundidad de la banda de rodadura. El caucho se degrada con el paso del tiempo, incluso cuando está almacenado.
Revisa el bastidor, el tren de rodaje y el acoplador
La suciedad de la carretera y la sal pueden acumularse en el chasis del remolque y corroer los componentes estructurales con el paso del tiempo. Lava los bajos si es necesario e inspecciona el chasis en busca de óxido, pintura descascarillada o signos de fatiga cerca de las soldaduras o uniones. Presta especial atención a la lengüeta y al acoplador: comprueba si hay soldaduras agrietadas, herrajes doblados y cualquier movimiento o holgura en el mecanismo de cierre. Asegúrate de que el acoplador quede bien fijado a la bola de enganche y de que las cadenas de seguridad estén intactas y sin daños.
Comprueba los frenos y las conexiones del cableado
Si tu remolque tiene frenos, compruébalos antes de cada temporada. Fíjate si hay cables deshilachados, conectores desgastados o corrosión en el enchufe. El cableado del remolque es especialmente vulnerable a los daños causados por la humedad, y los controladores de frenos no funcionarán correctamente si las conexiones son débiles o irregulares. Asegúrate de que todas las luces —de freno, traseras, de giro y de posición— funcionen correctamente y no estén apagadas. Sustituye cualquier cableado dañado o carcasa agrietada, y limpia todos los puntos de contacto metálicos con grasa eléctrica o spray.
Comprueba los cojinetes de las ruedas
Engrasa los cojinetes de las ruedas si no se les ha realizado el mantenimiento en los últimos 12 meses. Haz girar las ruedas y presta atención a si se oye algún chirrido o si hay holgura. Estos son indicios de que los cojinetes están desgastados y hay que sustituirlos. Descuidar el mantenimiento de los cojinetes es una de las formas más rápidas de dañar un remolque que ha estado aparcado durante un tiempo. Ten en cuenta también la necesidad de apretar las tuercas de las ruedas al par de apriete adecuado antes de salir a la carretera, especialmente si el remolque ha estado parado durante todo el invierno. Los cambios de temperatura y la inactividad pueden hacer que se aflojen con el tiempo, lo que aumenta el riesgo de que se desmonten las ruedas.
Revisa las puertas, las juntas y las bisagras
Las puertas que no se hayan utilizado con frecuencia durante el invierno pueden necesitar un poco de atención adicional. Abre y cierra todas las puertas laterales y traseras para asegurarte de que las bisagras se mueven con suavidad y que las cerraduras funcionan correctamente. Lubrica las bisagras, los pestillos y las barras de cierre con aceite ligero. Comprueba que las juntas de las puertas no presenten grietas ni huecos por los que pueda entrar agua o polvo. Las juntas dañadas deben sustituirse para proteger el maletero.
Revisa el tejado y los paneles exteriores
Comprueba si el techo presenta perforaciones, remaches sueltos o zonas en las que el sellador pueda haber fallado. La primavera es un buen momento para retirar los residuos y volver a sellar las juntas si es necesario. Inspecciona los paneles exteriores en busca de abolladuras, movimiento de los elementos de fijación o corrosión, especialmente cerca de los pasos de rueda y los embellecedores. Asegúrate de que los guardabarros estén bien fijados y no rocen con los neumáticos.
Interior: limpio, seco y funcional
Barre el maletero y comprueba si hay signos de filtraciones de agua, como tornillos oxidados, manchas o el suelo blando. Si tu remolque tiene iluminación interior o una rejilla de ventilación, comprueba que todo funcione y que la rejilla del techo se abra y se cierre correctamente. La presencia de moho, olores o óxido en el interior del remolque podría indicar una fuga o una ventilación deficiente.
Último paso: comprueba la matriculación y el equipo de seguridad
Antes de volver a la carretera, comprueba que el permiso de circulación, las matrículas y la inspección técnica (si es obligatoria en tu estado) estén al día. Asegúrate de que la batería del sistema de desenganche esté cargada y funcione correctamente, y de que todo el equipo de emergencia —gato, rueda de repuesto, calzos para ruedas— esté guardado y listo para su uso.
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